BACTERIAS AL ATAQUE
El problema es que en Chile, se no se cuenta con los mecanismos técnicos suficientes para detectar la presencia de esta bacteria en el torrente sanguíneo de los pacientes, por lo que su tratamiento resulta ser tardío en la mayoría de los casos.
Sólo a contar de abril del 2000, el Reglamento Nº 712 sobre Notificación de Enfermedades de Declaración Obligatoria, emanado del Ministerio de Salud establece que la Leptospira, agente de la Leptospirosis, será objeto de Vigilancia de Laboratorio, bajo la responsabilidad del Instituto de Salud Pública.
Esta Vigilancia permite investigar los riesgos a que estuvieron expuestas las personas que enfermaron, a fin de adoptar las medidas de intervención ambiental tendientes a prevenirlos o corregirlos. Sin embargo, con respecto a la detección de la enfermedad en exámenes de rutina, aún no hay nada en limpio.
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La liptospirosis, como se denomina la enfermedad, no se transmite con el consumo de la carne, sino que a través de fecas o secreciones de aves, peces, ratones y hasta gatos que sean portadores de la bacteria.
Su hábitat es sobre todo el silvestre. Los animales infectados, especialmente; roedores, suelen no presentar síntomas. La bacteria permanece en el huésped por semanas o meses y, en el caso de los roedores, puede reproducirse y seguir siendo eliminada, a través de las excreciones, durante toda su vida.
Una vez que es expulsada viva por el huésped, sobrevive por semanas o meses en el agua y en el suelo. Tanto el ser humano como los animales adquieren la infección por contacto directo con agua contaminada, desde donde penetra en el cuerpo a través de erosiones o cortes en la piel y de las mucosas de ojos, nariz y boca.
El ser humano también puede contraer la enfermedad por contacto directo con sangre, tejidos, órganos y orina de animales infectados. Por otro lado, también es posible infectarse al ingerir agua o alimentos contaminados, además de que también se han documentado casos en que el contagio resultó a través de transmisión sexual y transplacentaria, tal como lo afirma el científico Zamora en su informe: “Leptospirosis: Actualización y situación en Chile”.
Esta enfermedad tiene una incubación habitual de 1 semana, aunque también puede desarrollarse entre 2 y 28 días. Puede presentarse con síntomas evidentes o sin ellos, y de una forma leve hasta una de compromiso grave y general de los órganos. Cuando presenta síntomas, son frecuentemente, como los de un resfriado común; fiebre, tos, cefalea, y malestares generales, que después de un rato pasan, mientras la bacteria continúa atacando a los órganos del infectado, pudiendo llegar avanzar a una meningitis grave.
En su simposio “Infecciones asociadas a desastres naturales” la especialista Cecilia Perret del Comité de infecciones emergentes de La Sociedad Chilena de Infectología; afirma claramente que una de las causas que provocan la proliferación de la bacteria leptospirosis esta relacionada con las catástrofes tales como terremotos, aluviones e inundaciones.
Eventos naturales que se caracterizan por dejar en el lugar, la humedad que requiere esta bacteria para multiplicarse o para subsistir en el medio, tiempo que puede llegar a ser de seis meses, sobre todo por el aumento en el nivel de las aguas superficiales, contaminadas con la bacteria.
Un lugar de riesgo es Chaitén donde luego de la erupción del volcán, se produjo la inundación de los terrenos, tal como en Valdivia, luego del terremoto de 1960.
Por otro lado, Riedemann y Zamora, en el informe del año 1999 “Aislamiento y sobrevivencia de Leptospiras en tejido renal de roedores silvestres”, identifican a este animal, como el principal transmisor de la bacteria hacia el ser humano y los animales domésticos: “dado que la eliminan a través de la orina, que sobreviven, especialmente, en ambientes húmedos y se transforman en peligrosas fuentes de infección”.
Según los médicos Enna Zunino y Rolando Pizarro, del Hospital, santiaguino, Dr. Lucio Córdova, quienes realizaron uno de los estudios más recientes acerca de la bacteria, publicado en el año 2007; los medios usuales por los que se transmitía están cambiando: “Publicaciones recientes destacan una disminución del riesgo ocupacional y aumento relativo del riesgo recreacional relacionado, especialmente, a baño en aguas estancadas u otras actividades asociadas a turismo aventura durante el período estival”.
En otro ámbito, según Patricia Puente, los resultados del “Diagnóstico de la leptospiria patógena en humanos”, serán publicados a mediados del próximo año.
Sin embargo, por ahora, puede afirmar que, a pesar de la gran cantidad de estudios que se realizan en la Universidad Austral de Chile, en que el laboratorio de Microbiología clínica es uno de los pocos a nivel nacional que trabaja en investigaciones sobre la bacteria, aún falta difusión sobre la enfermedad que causa la leptospiria, sobre todo en el ámbito médico: “Lamentablemente, esta enfermedad, es poco conocida aún entre los médicos, por lo que es muy factible que existan personas infectadas que no estén en conocimiento de ello”.
Por lo que es esencial la preocupación de las personas, en general, por informarse y, así, prevenir el contagio con la leptospirosis.
De esta forma, sólo queda tener las precauciones debidas, en lo que se refiere al consumo de agua, y a la higiene, sobre todo cuando se está en contacto con áreas silvestres, en donde se puede encontrar fácilmente la bacteria.
Evitar estar en contacto con aguas de dudosa procedencia, sobre todo estancadas, y no consumir carne animal cruda. Además, en el caso de tener mascotas es crucial seguir una continuidad en las vacunas que atacan a la bacteria, antes de que ésta invada a nuestros perros y gatos para después infectarnos a nosotros.

1 comentario:
EXCELENTE!!! LOS FELICITO, SIGAN ASI POR FAVOR... EXCELENTE INFORMACION PARA LA COMUNIDAD.
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